Justicia Restaurativa

La búsqueda de una posible paz y reconciliación requiere sanear las estructuras de pecado y de injusticia. Si en ALC la enemistad que impide la reconciliación y la paz real es resultado de una sistemática y persistente injusticia social estructural, siendo una de sus causas la concentración de la tierra, entonces, hacer esa denuncia como un primer paso a la reconciliación, se vuelve indispensable.  

Se trata de trabajar intensamente por la constitución de equipos formados en ofrecer instrumentos jurídicos que sean respuestas pacíficas, capaces de una resistencia oportuna, permanente y valiente. La utilización de metodologías dialógicas nos permitiría encontrar medios alternativos de resolución de conflictos, por ejemplo, el método de análisis para aplicar las famosas tres “p” (persona, proceso y propuesta de estrategia).   Hoy en día se habla de la transformación de los conflictos, que es un proceso nuevo que permite identificar el valor de las personas al final de un conflicto. Un papel fundamental en el camino de la reconciliación que posibilita la paz1 en el terreno de la inequidad en la distribución de tierras, ámbito tan lacerado en el correr del tiempo en el continente, lo tiene la justicia restaurativa. 

En esta óptica, la justicia es pues, el ejercicio de la asistencia por parte de la sociedad, para recuperar al culpable y ofrecer reparación a la víctima, la pedagogía de atención y de reconciliación es lo que motiva la profunda espiritualidad de esta nueva perspectiva de justicia.  No dejando de lado que la aplicación de la justicia restaurativa requiere, igualmente, la no repetición.